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El caos es una forma de violencia

4 de agosto de 2026Jordi García2 min de lectura

El caos es una forma de violencia. Una tensión incómoda en la mente capaz de desesperar al más estoico de los directores.

Aunque, ciertamente, he de reconocer que he visto tolerancias admirables en algún caso. O quizás fui yo, que quise ver a Sísifo feliz.

Digo esto porque llevo cerca de 15 años trabajando en el marketing, entrando en conversaciones donde se le trata como si fuera una especie de ciencia difusa. Cuando ni ciencia, ni difusa.

En mi experiencia, la mayoría de las veces lo que ocurre es que se está tratando de unir las partes del puzle por separado, aun discutiendo sobre la forma y color real de cada pieza, sin tener ninguna idea del dibujo completo.

En nuestro afán —muy humano— de poner orden para paliar nuestra inquietud con sensación de control, tendemos a racionalizar el asunto del marketing como si se tratara de un desafío de ingeniería.

Así, en las oficinas se construyen paneles donde se relacionan variables, el CAC, CPC, CTR, % Interacción, bounce rate, engagement y todo se cocina y se formula de manera que alguien tenga en qué trabajar mañana y a otro le dé una narrativa que pueda comprar.

Entre tanto, los clientes a lo suyo. Como corresponde.

Y así se va escurriendo el bulto, en un acuerdo tácito de no cuestionar la dinámica que mantiene a todos sin exposición al dolor de cabeza.

Sin embargo, cuando ya pasa el tiempo y la cosa no avanza a ningún lugar, se entra irremediablemente en el fango de desentrañar las causas. Hasta que, como una libertad que florece en el hastío, mandamos todo al carajo y cambiamos la dirección de marketing, la agencia, o lo que sea.

Es curiosa esta lógica de situar el aspecto técnico en el centro de la conversación, siendo el marketing —y las empresas, no lo olvidemos— algo que habla de las personas y su forma de relacionarse entre ellas y con el mercado.

Aun así, es una lógica tan curiosa como entendible, dados los medios donde se canalizan las acciones de marketing actualmente. Entre otras cosas.

Para más dicha de la Locura, me he encontrado muchas veces con equipos independientes que trabajan las diferentes áreas por separado. Como una especie de criatura que, sumadas sus partes, nada aporta la una a la otra. Sin anatomía ni lengua común. Sin un entendimiento básico y manejable que les permita colaborar desde un mismo plano existencial.

Qué tendrá la claridad que siempre es lo más destacable de un experto en marketing.

En otra ocasión lo abordaremos: qué es la claridad, cómo se llega a ella, cómo se ve, y de qué forma armoniza las cosas.

Hoy no, hoy les dejo con el caos.