Saltar al contenido
Back to the blog

Lo que sostiene la confianza en una marca es la coherencia

29 de junio de 2026Jordi García1 min de lectura

«Sé auténtico». Es el consejo de marca más repetido de la última década. Y está sobrevalorado.

Una marca debe ser fiel a una identidad clara y definida. Eso es cierto. Y esa identidad ha de estar vinculada a la cultura real de la empresa: es el marco sobre el que opera todo lo demás.

La identidad nos vuelve cognoscibles, en cierta manera predecibles. Y eso, lejos de ser malo, es positivo. En la predictibilidad está la certidumbre.

Porque lo que de verdad sostiene la confianza en una marca es la coherencia: cumplir con esa identidad, una y otra vez. Es lo que se espera de ella, que sea fiel a lo que dijo ser, que no renuncie a los elementos que definen su esencia de forma oportunista, cobarde o interesada.

En definitiva, que no defraude.

Y aquí está la confusión, porque la palabra misma nunca prometió lo que hoy le pedimos. «Auténtico» viene del griego authéntēs: el que obra por su propia autoridad, el dueño de sus actos. Y en el arte, lo auténtico era el original genuino, lo contrario de la falsificación.

Autoridad y origen. No "mostrarlo todo".

Sin embargo, en eso ha derivado: en comunicación al desnudo. Si bien aquello que nos humaniza nos conecta, la autenticidad sin filtro es caótica, una abstracción inconcreta y en cambio constante. Como dice Herminia Ibarra: «Ser auténtico no significa que te puedan poner a contraluz y ver a través de ti».

Y es que de tanto desnudarse, algunos olvidaron que el desnudo es una impertinencia con la que nadie quiere bailar.